La Habana, Cuba – En un panorama marcado por apagones generalizados y una severa escasez de combustible, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha propuesto una controversial solución a la crisis energética: la generación de electricidad a partir de desechos. Este anuncio coincide con una escalada en la retórica de la Casa Blanca, que asegura que el gobierno cubano se encuentra en sus «últimos momentos».
La Promesa del Biogás en un Contexto de Crisis
Díaz-Canel, en una conferencia de prensa con medios estatales y corresponsales de agencias aliadas como RT y Xinhua, delineó un plan para utilizar biogás derivado de residuos para cocinar, iluminar hogares y alimentar generadores eléctricos. Esta estrategia, presentada como una vía hacia la soberanía energética, busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles, cuya importación se ha visto dificultada por las sanciones y presiones internacionales.
Sin embargo, este anuncio se produce en un contexto de creciente descontento popular. Las calles de Cuba se ven inundadas de basura debido al colapso de los servicios comunales, generando graves problemas sanitarios y ambientales. La promesa de convertir desechos en energía ha sido recibida con escepticismo, percibida por muchos como una narrativa oficial desconectada de la dura realidad que enfrenta la población.
Reconocimiento de la Crisis y Acusaciones a Estados Unidos
Díaz-Canel admitió la gravedad de la situación, reconociendo que la falta de combustible ha dejado inoperativos más de 1,300 megawatts de capacidad de generación distribuida. El déficit eléctrico en las horas pico ha oscilado entre 1,600 y 2,000 megawatts, resultando en apagones masivos y prolongados. Aunque reconoció la necesidad de soluciones a largo plazo, insistió en que Estados Unidos es el principal responsable de la crisis, culpando a las políticas de la administración Trump por el «bloqueo energético».
A pesar de las dificultades, el gobierno cubano afirma haber instalado más de 1,000 megawatts en parques fotovoltaicos en 2024, elevando la contribución de las energías renovables del 3% al 10%. Sin embargo, esta capacidad solar no ha sido suficiente para mitigar los apagones nocturnos, y el régimen ha priorizado el suministro eléctrico a sectores económicos clave, a expensas del consumo residencial, especialmente en La Habana.
Advertencia de la Casa Blanca y Perspectivas de Colapso
Simultáneamente a los anuncios de Díaz-Canel, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que el gobierno cubano está «en sus últimos momentos» y que el país «está a punto de venirse abajo». Leavitt advirtió al régimen cubano sobre las consecuencias de sus declaraciones sobre el presidente Trump, sugiriendo que el estado crítico de Cuba debería inducir a la prudencia.
A pesar de la contundencia de sus palabras, Leavitt afirmó que la vía diplomática sigue abierta y que existen contactos en marcha con el régimen cubano. Esta postura contrasta con las recientes declaraciones de Díaz-Canel, quien ha atribuido la crisis al «bloqueo» estadounidense y ha llamado a la «resistencia creativa» como respuesta al colapso económico y energético.
¿Resistencia Creativa o Últimos Momentos?
Mientras el gobierno cubano pide sacrificios y apela a la retórica revolucionaria, la Casa Blanca predice el fin del régimen. La promesa de «luz con desechos» es vista por muchos como una estrategia para vender esperanza en medio de la desesperación. La viabilidad de esta iniciativa, en un contexto de crisis sanitaria y colapso de los servicios básicos, permanece incierta.
La situación en Cuba se ha vuelto insostenible. La escasez de combustible, los apagones constantes y la acumulación de basura han generado un profundo malestar social. La propuesta de generar energía a partir de residuos podría representar una solución innovadora a largo plazo, pero no aborda las necesidades inmediatas de una población exhausta. La pregunta que se plantea es cuánto más puede resistir la sociedad cubana antes de que se produzca un cambio radical.