EE.UU. Considera Consejo Tecnocrático para Venezuela ante Posible Vacío de Poder Tras la Captura de Maduro

EE.UU. Considera Consejo Tecnocrático para Venezuela ante Posible Vacío de Poder Tras la Captura de Maduro
Foto: ABC / Axioma Cuba

En un giro estratégico marcado por el pragmatismo, la administración Trump está explorando planes de contingencia para Venezuela que van más allá de la mera retórica democrática. Tres semanas después de la captura de Nicolás Maduro, la Casa Blanca ha comenzado a evaluar, con cautela, la posibilidad de un consejo tecnocrático que administre una transición en caso de que el régimen chavista se desmorone, especialmente si Delcy Rodríguez, figura clave en la continuidad del gobierno, pierde el control. Este plan, aún en fase preliminar, refleja una preocupación primordial: evitar que Venezuela se sumerja en una espiral de violencia y fragmentación tras la caída de Maduro.

Fuentes cercanas al entorno presidencial describen un escenario donde la prioridad de Estados Unidos no es un traspaso de poder ideal, sino la estabilidad. El temor a un colapso repentino del régimen, o a luchas internas que fracturen el poder, ha llevado a la administración a considerar alternativas que minimicen el riesgo de un vacío de poder. Este vacío, según asesores y funcionarios, podría desencadenar una serie de eventos catastróficos, incluyendo el quiebre de la cadena de mando en seguridad, disputas por infraestructuras clave como puertos y aeropuertos, sabotajes en el sistema eléctrico, descontrol en zonas mineras y una nueva ola migratoria masiva. En palabras de una fuente anónima, «lo único peor que una continuidad autoritaria es el caos».

La figura de Delcy Rodríguez juega un papel crucial en esta estrategia. Los elogios públicos de Trump hacia ella, describiéndola como una interlocutora válida e incluso «tremenda», no son interpretados como una señal de apoyo ideológico al chavismo, sino como una necesidad pragmática de mantener un canal de comunicación abierto en Caracas. Este canal permitiría gestionar una transición ordenada, evitando un colapso abrupto. Trump mismo reveló al ‘New York Post’ haber mantenido «abundantes» conversaciones con Rodríguez, sugiriendo una relación preexistente a la captura de Maduro.

Sin embargo, la Casa Blanca es consciente de los riesgos de depender exclusivamente de una sola figura. Por ello, se está explorando un «doble carril»: mantener una relación de trabajo con Delcy Rodríguez para gestionar asuntos urgentes, como la coordinación migratoria y la situación de los presos, mientras se estudian mecanismos alternativos en caso de que este puente se rompa. Este segundo carril se inspira en el modelo organizativo que Trump ha propuesto para Gaza, un consejo de la paz con competencias acotadas y un calendario limitado, diseñado para administrar una transición sin vacío de poder.

El esquema en discusión para Venezuela contempla un consejo tecnocrático temporal que se activaría solo si el régimen muestra signos de debilidad. Este «paracaídas institucional» estaría compuesto por expertos en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica, capaces de tomar decisiones rápidas y garantizar la continuidad de los servicios básicos. La idea no es formar un gobierno de unidad con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia que evite el colapso del país.

En este contexto, el nombre de María Corina Machado, líder opositora, surge inevitablemente. Aunque Trump ha conversado con ella sobre el futuro de Venezuela, fuentes cercanas a la Casa Blanca sugieren que no participaría en un periodo transicional de estabilización. La razón es evitar que su figura quede asociada a decisiones impopulares necesarias para evitar el colapso, lo que podría ser utilizado para bloquear un eventual proceso electoral. La administración Trump prefiere mantenerla al margen del engranaje inmediato, protegiéndola de un posible desgaste político.

El debate también se centra en quiénes quedan descartados. El nombre de Miguel Rodríguez Torres, exministro de Interior y antiguo jefe del Sebin, ha vuelto a circular, pero su pasado lo hace inviable para Washington. Su historial de represión generaría rechazo y podría encender protestas en un momento crítico. La Casa Blanca también está atenta al mapa de poder real en Caracas, manteniendo contactos con figuras clave como Diosdado Cabello, con el objetivo de garantizar que no haya una guerra de facciones dentro del chavismo.

Este consejo tecnocrático complementaría el contacto con Delcy Rodríguez y se concibe como un instrumento para proteger dos activos clave: el petróleo y las fronteras. La administración Trump busca evitar que un vacío de poder convierta a Venezuela en un territorio para redes criminales y rutas irregulares, y al mismo tiempo busca un marco que facilite la reconstrucción de la industria energética. La paradoja es que la misma lógica que explica los halagos a Delcy alimenta la necesidad de no depender de ella. Se la considera útil para sostener el día a día, pero se asume que está en una posición límite, presionada por el aparato y vigilada por sus detractores. Por ello, la Casa Blanca dibuja salidas de emergencia, no porque espere usarlas de inmediato, sino porque teme no tener tiempo de improvisarlas.


© Axioma Cuba | Equipo de Redacción

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Yosdelvis de la Rosa Vega

Director Fundador de Axioma Cuba y YRV Design. Freelancer con amplia experiencia en desarrollo web, diseño digital y marketing estratégico. Especialista en la creación de herramientas de automatización y análisis de datos, con una trayectoria sólida que combina la gestión logística con la comunicación digital y el periodismo de actualidad.

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