Matanzas, Cuba – La crítica situación energética y la escasez de combustible en Matanzas han precipitado una serie de ajustes urgentes en el sector de la salud, con el objetivo de sostener la asistencia médica a la población. La directora general de Salud Pública en Matanzas, Yamira López García, anunció este viernes una batería de medidas que afectan desde la transportación del personal sanitario hasta la disponibilidad de servicios especializados, priorizando la atención a grupos vulnerables y servicios esenciales. Estas medidas, detalladas en el periódico oficialista Girón, reflejan la creciente presión sobre un sistema ya debilitado por la crisis económica generalizada en Cuba.
Priorización de Recursos y Suspensión de Cirugías Electivas
El sistema de salud matancero se encuentra en un punto crítico, donde la priorización de recursos se ha vuelto indispensable. La estrategia principal consiste en mantener la operatividad de las instalaciones clave, como policlínicos, hospitales, hogares maternos y de ancianos, así como las Casas de Abuelos. La atención se concentrará en el programa materno-infantil, los pacientes oncológicos, las urgencias médicas y las personas que requieren hemodiálisis, servicios considerados de vital importancia. Sin embargo, esta priorización conlleva sacrificios en otras áreas.
Una de las decisiones más impactantes es la suspensión temporal de las cirugías electivas. Se mantendrán únicamente las cirugías urgentes, oncológicas y pediátricas, estas últimas sujetas a una evaluación previa del caso. Esta medida, aunque necesaria, implica un retraso en la atención de pacientes con patologías que, si bien no son consideradas emergencias, requieren intervención quirúrgica para mejorar su calidad de vida. La suspensión indefinida de estas cirugías genera incertidumbre entre los pacientes y plantea interrogantes sobre el impacto a largo plazo en su salud.
En cuanto a la consulta externa, las autoridades han asegurado que no se suspenderá, pero sí se reorganizará para optimizar el consumo eléctrico y el uso de los locales. Esta reorganización busca mantener la atención a los pacientes, aunque con posibles demoras y limitaciones en la oferta de servicios. La eficiencia energética se ha convertido en un factor determinante en la planificación de la atención médica.
Garantizando la Hemodiálisis y la Atención Oncológica
Uno de los aspectos más preocupantes de la crisis es la atención a los pacientes que requieren hemodiálisis. En Matanzas, 125 pacientes dependen de este tratamiento vital. Para garantizar su continuidad, se ha implementado un régimen de ingreso hospitalario, con camas ya dispuestas, que asegura el acceso al tratamiento hasta tres veces por semana. «Ningún paciente se va a quedar sin la posibilidad del tratamiento», aseguró López García, aunque la logística de mantener este régimen hospitalario representa un desafío adicional.
La atención oncológica también se ha convertido en una prioridad. En Matanzas se atienden unos 90 pacientes que reciben radioterapia, incluyendo pacientes provenientes de Mayabeque y La Habana. La radioterapia requiere electricidad, por lo que se busca mantener la “vitalidad” del grupo electrógeno del servicio. Según las autoridades, el servicio se mantiene activo para todos los pacientes y, en caso de necesidad, se cuenta con capacidades de ingreso. Sin embargo, la dependencia de un grupo electrógeno subraya la vulnerabilidad del sistema ante posibles fallos o la escasez de combustible.
Reorganización del Personal Sanitario y Logística
La crisis energética y la escasez de combustible también han impactado la movilidad del personal sanitario. Se han reubicado 30 médicos, entre especialistas y residentes, para que trabajen en lugares cercanos a su residencia, fortaleciendo así la atención primaria. Además, se han organizado brigadas de enfermería que trabajarán por períodos de 72 horas a 7 días, replicando una estrategia utilizada durante la pandemia de COVID-19. Estas medidas buscan optimizar el uso del transporte limitado y garantizar la disponibilidad de personal en los centros de salud.
En cuanto a la logística, se han trasladado recursos refrigerados, como vacunas y el banco de sangre, a lugares con electricidad protegida, principalmente hospitales. El Banco de Sangre fue movido al Hospital Pediátrico Provincial para asegurar la continuidad de servicios imprescindibles. Además, se ha optimizado el transporte sanitario, con 16 ambulancias disponibles para emergencias y urgencias.
El Hospital Faustino Pérez y la Búsqueda de Soluciones a Largo Plazo
El Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez, uno de los principales centros de salud de Matanzas, ha preparado un plan de contingencia que incluye reajustes en la asistencia médica, el aseguramiento de medicamentos e insumos y la reorganización administrativa. Se han implementado turnos de 12 horas para el personal de enfermería y se ha suspendido la cirugía electiva, manteniendo solo las cirugías de urgencia y emergencia. La consulta externa también ha sido reducida, aunque se mantienen algunos servicios.
En el área de aseguramientos, se han concentrado compras y se han escalonado los horarios de recogida de medicamentos. El hospital también está optimizando el uso de diésel en calderas. La dirección del hospital asegura que hasta ahora está garantizado el combustible para los grupos electrógenos. Sin embargo, conscientes de la necesidad de buscar soluciones a largo plazo, el Faustino Pérez está trabajando en proyectos de paneles solares. Se ha contactado a una mipyme y se cuenta con un diagnóstico previo. Se espera que en el mes en curso se instalen los primeros paneles, con proyectos vinculados a Medicuba Suiza y Medicuba Europa. Estos paneles no abastecerán todo el hospital, pero buscan asegurar áreas críticas como la terapia intensiva y los salones de operaciones.
La situación en Matanzas pone de manifiesto la fragilidad del sistema de salud cubano ante la crisis energética. Si bien las autoridades han tomado medidas para mitigar el impacto en la población, la suspensión de cirugías electivas y la reorganización de servicios representan un retroceso en la calidad de la atención médica. La búsqueda de soluciones a largo plazo, como la inversión en energías renovables, es crucial para garantizar la sostenibilidad del sistema de salud en el futuro.