La comisaría de Policía convertida en prisión, conocida como Zona 7, ubicada en el barrio de Boleíta, al norte de Caracas, sigue siendo un centro de reclusión donde la promesa de amnistía para los presos políticos no se ha materializado. A pesar de los anuncios realizados el 8 de enero por Delcy y Jorge Rodríguez sobre la liberación de un número significativo de personas, la Zona 7 no ha excarcelado a ningún preso político, ni siquiera de forma gradual.
Al parecer, las autoridades de la Zona 7 han ignorado las órdenes de liberación y el anuncio de una inminente amnistía general. La única excepción fue la salida del agente Edison José Torres Fernández el 10 de enero, debido a su grave estado de salud. Torres Fernández fue trasladado bajo custodia al hospital Domingo Luciani, donde falleció a causa de un evento cerebrovascular seguido de un paro cardíaco, según el fiscal Tarek William Saab. El policía había sido detenido un mes antes por criticar al gobierno de Nicolás Maduro.
La Denuncia de los Familiares
«No han soltado a nadie más hasta el día de hoy, solo el cuerpo agonizante de Edison Torres», denuncia Petra González, cuñada del preso político Jack Tantak. «En esta cárcel hay unos 82 presos políticos detenidos, de los cuales 43 están sujetos a presentación de juicio. Sin pruebas, los acusan de conspiración, terrorismo, incitación al odio y traición a la patria, los mismos cargos que imputan a todos los presos políticos», añade.
Frente a la Zona 7, unas 80 familias mantienen una vigilia permanente, pernoctando en las afueras de la prisión. Para poder visitar a los presos, los familiares deben vestir camiseta blanca y vaqueros azules. Se les permite entrar en grupos de ocho personas y llevar una bolsa de comida, chanclas, ropa deportiva y productos de aseo personal. Semanas atrás, las autoridades negaban la existencia de presos políticos en las celdas.
Petra comparte su carpa con Liliana Herrera, de 37 años, quien relata la historia de su esposo, Jack Tantak, de 31 años y origen libanés, detenido en Maracaibo el 27 de noviembre en su negocio. «Estuve dos meses buscándolo en todos los centros penitenciarios y siempre me lo negaban».
Negación y Reconocimiento Tardío
La semana pasada, los guardias de la Zona 7 finalmente admitieron que Tantak estaba detenido allí. «Lo encontré delgado, amarillo y desnutrido», recuerda Liliana Herrera.
Evelis Cano, de 49 años y madre de Jack Tantak, lleva 23 días pernoctando en la Zona 7: «Ha sido duro, estamos sobreviviendo. El primer día vi a mi hijo deteriorado, afectado y llorando. Nos contó cosas muy feas que le hicieron. Gracias a Dios estamos en la recta final».
Evelis Cano cuenta los días que faltan para la liberación, marcando las rayitas en su móvil. «Esperamos que, con la aprobación de la ley de amnistía, esta semana podamos ver libres a nuestros presos políticos y nos los entreguen aquí mismo», señala confiada. Además, cuenta que el «pecado» de su hijo fue haber vendido un coche usado al diputado Fernando Orozco, lo que lo vincula a una supuesta conspiración.
Historias de Detención y Espera
Nelly Castillo, de 76 años, es la madre del preso político Julio Velasco, de 52 años, detenido el 27 de noviembre junto a su padre, Marco Velasco, quien trabaja en el equipo de María Corina Machado. «Es duro esto. Encontré a mi hijo mal porque lo habían maltratado en los primeros ocho días. Después lo dejaron tranquilo y comenzaron a darle comida esta semana», relata.
Esperando sentada a que la llamen para la visita, Nancy Plaza, de 46 años, lleva la fotografía de su esposo, José Luis Subero Reyes, de 52 años. Viven en Chaguaraparo, estado Sucre. «A mi esposo lo detuvieron unos hombres vestidos de negro encapuchados», explica, añadiendo incertidumbre a la ya difícil situación.
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